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LITERATURA MEDIEVAL

LITERATURA EN LA EDAD MEDIA

  

La épica representa una de las tendencias principales de este período y responde a una situación social de continuos enfrentamientos fronterizos; en estos poemas, de tradición oral, se narran las aventuras de un héroe, o conjunto de nobles, que reúne las virtudes de valor y justicia; se distingue de la literatura clásica griega y latina tanto por utilizar las lenguas romances como por tratar temas de interés popular, situados en una época indeterminada. Sus temas se agrupan en ciclos que se corresponden con leyendas populares características de las diferentes culturas. De las obras épicas hay que destacar:

  • La canción de Roldán
  • El cantar de Mio Cid
  • El cantar de los Nibelungos

La lírica provenzal, o poesía trovadoresca, escrita en lengua de oc, es la más antigua expresión lírica en lengua romance e influyó en Italia y en las literaturas hispánicas de la Edad Media. Se trata de poesía culta en lengua vulgar, escrita para ser recitada, de sensibilidad cortesana y centrada en el amor cortés, en el cual el amante rinde vasallaje a la amada. Estas composiciones eran recitadas por trovadores, entre los que destacan los provenzales Guilhem de Peitieu, Marcabru, Bertran de Born y Bernart de Ventadorn.

En Italia, la lírica tiene su máximo exponente en Guido Guinizelli, quien encabeza lo que se ha denominado dolce stil nuovo, en el cual la idealización de la dama la eleva a un plano espiritual, próximo a la adoración divina. Otros destacados representantes de este movimiento fueron Guido Cavalcanti y Dante.

En Alemania, la poesía lírica primitiva recibe el nombre de Minnesang y no entra en contacto con la poesía trovadoresca hasta el siglo XII, sus temas son políticos y morales: la lealtad, el valor, la tristeza y, a partir del siglo XII, también trata el amor cortés. Destacan Küremberg, H. von Morungen y W. von der Vogelweide, máximo exponente de las estrofas propias de este movimiento: el spruch, epigrama de una estrofa, el lied, canción compuesta por estrofas simétricas, y el leich, composición de una sola estrofa de estructura variable.

Otra forma de poesía común a toda Europa fue la goliárdica, que escrita en latín en sus inicios, derivó hacia las lenguas romances paralelamente a la degradación de sus temas; los goliardos, poetas y clérigos vagantes, constituían un grupo bohemio y culto que se mostraba rebelde ante la Iglesia y que preconizaba un estilo de vida desenfrenado. Destacan los Carmina burana alemanes, además de otras colecciones de Carmina anónimas en toda Europa.

Paralelamente a la poesía épica y a la trovadoresca, surge en Europa una poesía de tipo novelesco compuesta por autores cultos, que persiguen el refinamiento en la forma; a diferencia de los cantares de gesta, es literatura para ser leída, no recitada. En esta corriente se insertan la obra anónima Roman de Thèbes y el Estoire de Troie, de Benoît de Sainte-Maure. La novela versificada francesa cuenta con las obras relativas a la materia de Bretaña, de origen céltico y predominio de lo maravilloso, en las que se funden tradiciones legendarias referidas al rey Artús. Destaca Chrétien de Troyes con Lancelot, El caballero de la carreta y el inacabado Perceval o El cuento del Grial.

El teatro medieval es de carácter religioso y surge con el traslado de las representaciones religiosas al exterior de las iglesias; a partir de ese momento   los   temas  se  secularizan.   La  forma  destacada de teatro medieval fue el misterio, alegoría sobre la redención cristiana que englobaba dos ciclos: el de Pascua y el de Navidad, inspirados ambos en los Evangelios.

A partir del siglo XIV la cultura empieza a salir de los monasterios, lo que conlleva un cambio de temas y estilos debido a un mayor refinamiento intelectual. Por primera vez se toma conciencia de época diferente de la clásica; la literatura se torna más humanista y aparece la descripción del mundo burgués. Italia es la cuna de este movimiento, desde donde se irradiará a Francia, España, Países Bajos, Alemania e Inglaterra.
La Divina Comedia de Dante Alighieri marca el inicio de esta nueva tendencia a caballo entre dos épocas; por su fusión de géneros podría considerarse una composición lírica de fondo épico con matices dramáticos; partiendo de fuentes clásicas y escolásticas, narra a través de cien cantos en forma de tercetos encadenados una visión global del mundo y resume el conflicto de la relación entre el hombre y el universo, en un momento en que empezaban a cuestionarse los valores religiosos.
La lírica de esta etapa de transición cuenta con la figura destacada de Petrarca, quien, sin romper con el misticismo medieval, está considerado el primer hombre moderno por su marcado humanismo que ya anuncia elementos nacionalistas; en Italia inicia la sensibilidad por la naturaleza y aboga por la libertad del hombre como ser individual. Su lírica está recogida en el Cancionero y contribuye a enriquecer la lírica de tema amoroso, tanto por el tema, el estudio introspectivo de los propios sentimientos, como por la consecución de la forma de expresión, el soneto.
La novela de este período destaca, igualmente en Italia, en la figura de Boccaccio, quien logra hacer de la lengua romance un instrumento artístico apto para períodos retóricos y formas de gran estilo. A partir de este autor, las lenguas vernáculas se consideraron como medio de expresión equiparable a las clásicas, consideradas hasta entonces las únicas cultas. Obra cumbre de esta tendencia es el Decamerón, estructurado en cien cuentos, que constituyen una sátira contra la burguesía florentina. La técnica narrativa utilizada en esta obra es la base de todo el desarrollo occidental posterior de este género: los perfiles psicológicos se manifiestan desde el principio del relato y no varían en su desarrollo, los personajes circulan alrededor de un argumento que es el verdadero punto de interés de la obra; todo ello se expone con tono burlesco e irónico, que se convertirá en la clave de la prosa moderna para la descripción de la sociedad y las costumbres.

En Inglaterra, y siguiendo la corriente marcada por Boccaccio, destaca G. Chaucer, quien, en los Cuentos de Canterbury, refleja la sociedad inglesa, caracterizada mediante toques de humor sutil y un lenguaje vivo, expresivamente coloquial y de gran riqueza. Estos autores simbolizan las tendencias que florecerán, más tarde, en la literatura occidental del renacimiento.
Por otra parte, en España, durante el siglo XV, destacarán autores como Jorge Manrique, cuya obra máxima es Coplas a la muerte de su padre, y Fernando de Rojas, célebre por su Tragicomedia de Calisto y Melibea, más conocido con el título de La Celestina.

 

 

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3 comentarios so far
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muy buena la página

Comentario por bobo

mil gracias , un grosso aporte me ayudo muxo

Comentario por lauraxl rose

excelente pagina web me sirvio de mucho graciias!! 😛

Comentario por jjhoan ruiz




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