Juglarmoderno’s Blog


Boccaccio

 Giovanni Boccaccio (1313-1375)   

Escritor y humanista italiano. Hijo natural del mercader Boccaccio di Chelito. Según muchos estudiosos lo más probable es que haya nacido en Florencia.  La gran pasión de su vida, como buen precursor del Renacimiento, fue la cultura de la Antigüedad clásica. Su padre fue consejero del rey Roberto de Anjou y le envió a Nápoles para que se adiestrase en la labor mercantil en la poderosa banca de los Bardi, pero no tardó en abandonar el comercio, como abandonaría luego los estudios de leyes donde tuvo como maestro a Cino da Pistoia- y los eclesiásticos para entregarse al cultivo de las letras.
Se enamoró de una dama llamada Fiammetta y en 1348 es testigo, en Florencia, de los momentos más terribles de la Peste Negra. Mueren su madrastra y, poco después, su padre.
Boccaccio conoció a Petrarca, con quien inició una amistad que sería altamente fecunda para las letras y el humanismo. En 1354 es nombrado Embajador de Florencia en Aviñón, para ofrecer fidelidad a Inocencio VI y pedir ayuda al Papa ante el anuncio de la entrada del emperador Carlos IV en Italia. En 1359 decide convertirse en clérigo e Inocencio VI le concede la dispensa para recibir las órdenes sagradas y el beneficio eclesiástico.  En 1372 tiene fiebres altas y dolores; primeras manifestaciones de hidropesía. Al año siguiente, lee en Florencia la Divina comedia, la lectura constará de sesenta lecciones. Muere en 1375 en Certaldo. Se conserva el texto dictado por él mismo para su entierro: “Fue su padre Boccaccio; su patria, Certaldo; su afición, la poesía.” Sin embargo, su sepulcro se ha perdido.   

El decamerón   

“Si en mis escritos se encuentran algunos pasajes capaces de ruborizar a una señora,
la misma naturaleza de las historias así lo exigía, y toda persona de buen
sentido que intente juzgarlas imparcialmente
convendrá conmigo en que no era posible
darles otra forma y narrarlas de otra
manera sin alterar su esencia.”
 

   

Colección de cuentos (1348-1353), que sirvió de modelo a la mayoría de los cuentistas europeos. En 1348 la peste asola Florencia. En la iglesia de Santa María la Nueva siete doncellas se lamentan de esta trágica circunstancia cuando encuentran a tres jóvenes y, juntos, acuerdan retirarse a una quinta próxima a la ciudad para ponerse a salvo de la epidemia. En su refugio deciden nombrar un rey cada día.El fruto de las diez jornadas que pasan allí, antes de regresar a Florencia, son cien relatos de contenido muy variado (desde los licenciosos hasta los sentimentales y edificantes) e inspirados en viejas historias populares, que el autor renueva con un sutil humor y una visión satírica de las flaquezas humanas.   

EL AZOTE DE LA PESTE   

La peste negra invadió Europa en 1348. La enfermedad se propagó por Europa a una velocidad fulgurante. El número de muertos aumentó en todas partes de una manera monstruosa. La peste segó en pocos meses un tercio de la población, ya debilitada por los años de malas cosechas. En 1350, la epidemia remitió, pero, hasta finales del siglo, retornaría cada diez años.
Según se creía, la peste era un castigo divino enviado a los hombres por sus pecados. Provocaba desesperación y locura. En muchas ciudades se organizaron matanzas de mendigos y judíos, que eran acusados de envenenar los pozos. En otros lugares, las procesiones de penitentes recorrían las calles azotándose el cuerpo a manera de penitencia. La enfermedad provocaba también un frenesí de placeres y de bailes, evocado por las danzas de la muerte, en las que el vivo, ya condenado, baila con esqueletos.
Hubo dos formas de peste: la peste negra o bubónica y la peste pulmonar. La peste negra se manifiesta por la aparición de tumores negruzcos en las ingles y en las axilas; el enfermo que no recibe cuidados muere al cabo de dos días. La peste pulmonar provoca a veces la muerte súbita sin que haya aparecido ningún signo previamente.
Las escenas que hacen referencia a la peste son macabras; amontonamientos de ataúdes, fosas comunes colmadas de cadáveres. Boccaccio manifiesta: “cuántos valerosos señores y hermosas damas tomaron el desayuno con sus seres queridos… y, por la noche, se encontraron en el otro mundo”. De todos modos, la peste tuvo una intensidad desigual. Algunas ciudades, algunos barrios, se libraron de ella por milagro.
   

El Decamerón, Jornada III - El hortelano - G. Boccacio - C. Perellón   

El Decamerón, Jornada II - El sultán de Babilonia - G. Boccacio - C. Perellón   

 El Decamerón, Jornada III - El purgatorio - G. Boccacio - C. Perellón   

El Decamerón, Jornada III - Giletta de Narbona - G. Boccacio - C. Perellón   

El Decamerón, Jornada II - Paganino de Mónaco - G. Boccacio - C. Perellón   

   

La siguiente dirección hay una colección de fotos del Decamerón: http://www.arsliber.com/bibliofilia/decameron/index.htm   

 Amplia información en los libros siguientes: 

 
(pedidos al correo literaturaabc@hotmail.com)

 


2 comentarios so far
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[…] Literatura Medieval: Los cantares de gesta, Dante, Petrarca, Boccaccio […]

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bueno, gracias por publicar buenas obras literarias como este escritor o narrador fue mas allá que los demas escritores de sus tiempos ; en mi opinion creo que los curas siguen siendo los mismo ………..

Comentario por kaome




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