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Romanticismo hispanoamericano

MARÍA

La historia tiene como escenario central el valle del Cauca. Se inicia así:

Era yo niño aún cuando me alejaron de la casa paterna para que diera principio a mis estudios en el colegio del doctor Lorenzo María Lleras, establecido en Bogotá hacía pocos años, y famoso en toda la República por aquel tiempo.

Efraín se separa de María, cuando era niño, para que inicie sus estudios en un colegio de Bogotá. Regresa en la adolescencia. María y Efraín eran primos hermanos pero se habían criado como hermanos. María había llegado de niña y por ser huérfana fue aceptada en casa de Efraín.
Al regresar, después de seis años, encuentra a sus hermanas y a María convertidas en hermosas adolescentes. Al verse, brota el amor entre ambos.

Cuando traté de reconocer en las mujeres que veía a las hermanas que había dejado niñas, María estaba de pie junto a mí, y velaban sus ojos anchos párpados orlados de largas pestañas. Fue su rostro el que se cubrió de más notable rubor cuando al rodar mi brazo de sus hombros rozó con su talle; y sus ojos estaban humedecidos aún al sonreír a mi primera impresión afectuosa, como los de un niño cuyo llanto ha acallado una caricia materna.

Efraín se quedará un tiempo en la hacienda familiar. Después, su padre anuncia que Efraín debe ir a Londres a estudiar Medicina. El padre se enteró que Efraín ama a María. Le advierte que no le declare su amor, pues María debe evitar emociones debido a su enfermedad: la epilepsia. Sin embargo, Efraín le declara su amor a María, pues temía por Carlos, antiguo amigo suyo, que le había manifestado que pediría la mano de María.
Efraín viaja a Londres y se comunica constantemente con María a través de cartas. En una carta María le comunica que se está muriendo y le pide a Efraín que venga pronto.

En los últimos días de junio, una tarde se me presentó el señor A…, que acababa de llegar de París y a quien no había visto desde el pasado invierno.
Le traigo a usted cartas de su casa -me dijo después de habernos abrazado.
¿De tres correos?
De uno solo. Debemos hablar algunas palabras antes -me observó reteniendo el paquete.
Noté en su semblante algo siniestro que me turbó.
He venido -añadió después de haberse paseado silencioso algunos instantes por el cuarto- a ayudarle a usted a disponer su regreso a América.
-¡Al Cauca! -exclamé, olvidado por un momento de todo, menos de María y de mi país.
Sí -me respondió- pero ya habrá usted adivinado la causa.
¡Mi madre! -prorrumpí desconcertado.
Está buena -respondió.
¿Quién, pues? -grité asiendo el paquete que sus manos retenían.entre María y Efraín.
-Nadie ha muerto.
¡María! ¡María! -exclamé, como si ella pudiera acudir a mis voces, y caí sin fuerzas sobre el asiento.
Vamos -dijo procurando hacerse oír el señor A…;- para esto fue necesaria mi venida. Ella vivirá si usted llega a tiempo. Lea usted las cartas, que ahí debe venir una de ella.
«Vente -me decía- ven pronto, o me moriré sin decirte adiós. Al fin me consienten que te confiese la verdad: hace un año que me mata hora por hora esta enfermedad de que la dicha me curó por unos días. Si no hubieran interrumpido esa felicidad, yo habría vivido para ti.
»Si vienes… sí, vendrás, porque yo tendré fuerzas para resistir hasta que te vea; si vienes hallarás solamente una sombra de tu María; pero esa sombra necesita abrazarte antes de desaparecer. Si no te espero, si una fuerza más poderosa que mi voluntad me arrastra sin que tú me animes, sin que cierres mis ojos, a Emma le dejaré para que te lo guarde, todo lo que yo sé te será amable: las trenzas de mis cabellos, el guardapelo en donde están los tuyos y los de mi madre, la sortija que pusiste en mi mano en vísperas de irte, y todas tus cartas.
»Pero, ¿a qué afligirte diciéndote todo esto? Si vienes, yo me alentaré; si vuelvo a oír tu voz, si tus ojos me dicen un solo instante lo que ellos solo sabían decirme, yo viviré y volveré a ser como antes era. Yo no quiero morirme; yo no puedo morirme y dejarte solo para siempre».

Efraín retorna pero es demasiado tarde, María ya había muerto luego de cuatro horas de agonía y ya había sido enterrada.
Efraín se desespera y entra en un estado de crisis emocional. Después de recuperarse, visita la tumba de su amada.
La novela María es una elegía idílica: elegía por el amor interrumpido e idílica por el amor que surge entre María y Efraín.

ACTIVIDADES

Pega en tu cuaderno la siguiente hoja.

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1 comentario so far
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es muy bonita esa obre literaria y me gusta

Comentario por carolin




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